viernes, 22 de marzo de 2013

Darle las gracias a la vida.


Siento mucho no haber podido publicar nada primero, la verdad es que estuve un poco malita hace unas semanas y no me encontraba en condiciones de escribir nada.Ahora ya estoy mejor es más tengo muy buenas noticias, esta semana me dijeron que lo llevaba todo muy bien y que esta semana ingreso para hacerme una prueba a ver como va mi médula, pero en un mes y medio si todo sigue así de bien podré empezar a hacer vida normal en cuanto a poder ir a sitios cerrados, ya que hasta el momento no podía ir de compras, ni a un bar, ni a sitios públicos cerrados.He de decir que poco a poco he cogido cariño a esto de escribiros, ya no sé quien lee esto y quien no, pero sé que como forma de desahogar es una de las mejores cosas que he hecho.No pretendo daros pena, no pretendo informaros sobre una enfermedad, no pretendo concienciaros de ser mejores personas al leer una historia como la mía  mi propósito es desahogarme en los momentos que lo necesito y si con esto consigo entreteneros o por algún casual si que os hago pensar y recapacitar sobre la vida, verla de otra manera, lograr que veáis que hay que afrontar los problemas de la mejor manera posible porque siempre hay cosas  mucho peores, pues me alegro mucho.Debo confesaros que ha surgido en mi un sentimiento muy grande, no sé como explicaros que desde que hizo aproximadamente 5 meses que llevo luchando contra esto, y parece que lo peor ya ha pasado, tengo muchas más ganas de vivir.No os podéis imaginar lo grande que es levantarse y ver el cielo azul, el sol brillar, suena a mítico de películas  pero os puedo prometer que es verdad, me inunda un sentimiento tan gratificante, unas ganas tan grandes de salir y echar a correr, correr sin parar, me encantaba salir a correr y por desgracia aún no estoy en condiciones físicas como para poder hacerlo pero el día que pueda, estoy casi segura de que acabaré llorando de emoción, al recordar aquellos días en los que no podía levantarme de la cama.Puedo jurar que soy mejor persona, si puedo hacer algo para ayudar a alguien estoy segura de que lo haré, porque no sé si ha sido el hospital o qué, pero conocer a tanta gente tan buena pasarlo tan mal, te hace querer ayudar a todo el mundo, de verdad os digo que os quejáis por cada cosa que me dan ganas de pegaros.Esta experiencia me ha cambiado la vida, me ha hecho madurar muchísimo  pero a la vez me ha hecho darme cuenta de que hay que soñar, hay que tener una ilusión por la que vivir, al fin y al cabo si no te motivas con algo no tienes nada por lo que levantarte cada día, yo ahora me levanto todos los días con toda la energía puesta en curarme, en poder salir algún día a correr, en poder volver con todos mis compañeros...todas esas cosas tan simples son las que me ayudan a seguir cada día porque no sé que haría sin mi familia y mis amigos, son mi vida entera y nunca tendré palabras suficientes para agradecer todo el apoyo que he recibido y día a día sigo recibiendo, tengo el placer de estar rodeada de personas estupendas,y aunque también ha habido gente que me ha decepcionado no soy capaz de enfadarme con nadie ni mucho menos, ya que cada uno tiene su manera de afrontar las cosas y su manera de actuar.Después de esto me he vuelto un poco empalagosa, porque de verdad os digo que estoy tan agradecida por conocer gente tan buena que si por mi fuera estaría todo el día  abrazándolos a todos, es más, os confieso que mi madre debe de estar de mi hasta las narices, ya que a ella si que no tengo palabras para expresarle lo agradecida que estoy, os prometo que no hay ni un solo día que me vaya a la cama sin decirle todo lo que la quiero y darle las gracias por haber pasado todo esto conmigo las 24 horas del día y me voy muy tranquila a la cama sabiendo que lo sabe, porque la vida puede cambiar tanto de un día para otro que os prometo que no hay ni un solo día que mi familia no sepa lo que la quiero. Así que una vez más daros las gracias a todos por leer el blog, por apoyarme y por los ánimos, sin vosotros nada seria lo mismo,gracias.


miércoles, 6 de marzo de 2013

Bienvenidos al hospital.


  Nueva etapa, nuevo ciclo, distinto tratamiento, nueva fase…se supone que ya va quedando menos, hoy 6 de marzo de 2013 hace 5 meses que ingresé por primera vez en el hospital de Oviedo, para curarme, desde hace 5 meses he pasado todos y cada uno de mis días luchando contra una enfermedad y aún me quedan otros muchos meses por delante para seguir luchando, y con más ganas aún, porque voy restando tiempo y cada vez va quedando menos, aunque aún no he llegado a la mitad de este duro proceso puedo aseguraros que comparado con todo lo que he pasado se supone que queda lo más fácil. Los comienzos siempre son duros, y cuando cambias de tratamiento al principio siempre puede contigo, estas últimas semanas no he salido casi de casa debido al cansancio de estos tratamientos, al dolor que me producen algunas inyecciones, y sobretodo a la revoltura y malestar  que caracterizan esta nueva etapa, no hay cosa que más odie que sentir náuseas y vomitar, pero aprendes que son cosas que se vuelven cotidianas. Recuerdo la primera vez que vomité debido al tratamiento, me sentí realmente derrotada, el medicamento era más fuerte que yo y las ganas de llorar pudieron conmigo, pero tarde o temprano tuve que comprender  que lo de vomitar iba a ser algo más que normal aunque puedo decir que estoy orgullosa de haber podido resistir siempre de la mejor manera. Aquí sigo, con mucha guerra aún por dar puedo prometéroslo, realmente te cambia la vida, he visto, vivido cosas, que evidentemente no deseo a nadie, pero sin embargo he aprendido tanto, de verdad que he aprendido tantísimo en estos meses que puedo decir que tiene su lado bueno.Es imposible no cambiar como persona tras algo así, y resulta extraño pero el hospital es el lugar con más vida que conozco, os prometo que si vais y escucháis cualquiera de nuestras historias se os encogería el corazón, es increíble como pueden pasar ese tipo de cosas a niños tan pequeños, porque hay niños que no conocen su casa, se han criado ahí, y saben con 4 años más de medicina que todos vosotros juntos, los médicos y el personal son su familia, esos niños no saben lo que es ir a un parque o al colegio como vosotros, pero eso si, nuestras clases os prometo que lo superan todo.Echo muchísimo de menos mi vida de antes, pero no puedo describir con palabras la sonrisa y sensación de satisfacción tras una clase con nosotros, porque podemos estar malitos, podemos estar conectados a maquinas, pero nunca faltara ese sentimiento de ayudar a los demás por muy mal que te encuentres todos nos ayudamos. El otro día estuve aprendiendo los números con uno de los chiquitinos, estuve aprendiendo a hablar con signos con otra pequeñina, y como si no tuvieran bastante con lo mal que lo deben de estar pasando y lo pequeñinos que son ahí los ves, sacándonos una sonrisa y sacando lo mejor de nosotros, porque es imposible no sentir tremenda ternura hacia estos niños que si son unos luchadores, y parecen pequeños pero son lo más grande que veréis en toda la vida.Desde aquí, el lugar más lleno de vida, la planta de oncología infantil del hospital de Oviedo, os mandamos un saludo con nuestra mejor sonrisa y nuestra fuerza característica.
http://www.elcomercio.es/videos/asturias/noticias-de-asturias/2152205217001-cuando-cole-mejor-momento.html