domingo, 17 de febrero de 2013

La sensación de estar de vuelta.


 Vuelvo a escribiros desde el hospital, es esa cama en la que me tengo que pasar 24 horribles horas, en principio venia para tres o cuatro días, y el viernes estaría en casa, pero al ponerme mala esto se ha alargado unos días, aunque espero poder estar lo más pronto posible ahí otra vez.Pero me voy a centrar más en estos pasados días de carnaval, que llevaba planeando desde que ingrese prácticamente, ya que era de lo que más ganas tenia.Fueron unos carnavales muy diferentes a como me gustarían claro, aunque no lo parezca tengo muchas limitaciones por culpa de mi salud, y mi aguante es el mínimo, así que no estuve todo el tiempo que me hubiera gustado, pero eso si, no os voy a negar que aún así me prestó por la vida, porque aunque me fuese pronto, lo aproveche al máximo que pude, y el arreglarme como todos vosotros, prepararme, salir, fue estupendo, mirarme al espejo y ver que por un día podía salir con toda esa gente a la que tengo tantas ganas de ver y de volver a tener en clase.Ademas aguante todos los días sin ponerme mala, porque realmente me la jugaba, no era aconsejable que saliese, y sobretodo por el frio y la lluvia, pero no me pasó nada, y realmente alguien con leucemia parece increíble que salga en carnaval como hice yo, pero estoy orgullosa de habérmela jugado, porque nadie me va a quitar salir en carnaval, ni siquiera esto.Para mi salir esos días fue estupendo, por nada del mundo quería perdérmelo, es más, tenia que haber estado ingresada y la doctora me dejó atrasarlo unos días porque se lo pedí.Fue volver a la normalidad, algo que tanto ansío, es que de verdad que no os podéis imaginar lo que es veros a todos aburridos de la rutina cuando podéis hacer todo lo que queráis por salir de ella, mientras que yo mataría por tener vuestra rutina y no la mía de venir todas las semanas aquí, a que me pinchen, ingresar, aguantar tratamientos insufribles que te causan nauseas y vómitos, y que al salir y querer ser uno más de vosotros no pueda, porque por muy bien que parezca que lo lleve no puedo ir a sitios cerrados, no puedo ir a un simple bar con gente, no puedo ir a clase en todo un curso, tengo que madrugar como vosotros todos los días pero en vez de vestirme e ir a clase, me despiertan y me sacan sangre, vosotros os cansáis de salir los sábados de bares y discotecas mientras que yo haría lo que fuera por estar cinco minutos. Por lo demás, lo intento llevar todo lo mejor posible, claro no me queda de otra, pero aunque vaya mejorando y haga todo lo que pueda hacer por tener una calidad de vida cuando salgo del hospital, creerme que hasta dentro de mucho tiempo no voy a poder tener la vida que tenia antes, así que vivid y aprovechad el tiempo al máximo, porque al igual que nadie me diría a mi  que aquel 6 de octubre me iba a cambiar la vida, esto no deja de ser algo que le puede pasar a cualquiera, eso si, todo tiene salida, y aunque psicologicamente sea lo más duro a lo que cualquiera de nosotros nos podemos enfrentar, no va a poder conmigo.

viernes, 1 de febrero de 2013

Querida vida, te echaré de menos.


Os voy a contar la historia de todo lo que viví este verano, puedo decir que fue hasta ahora el mejor de mi vida, a pesar de que al final se truncó bruscamente. Como bien dije en la entrada anterior, un día empezó a dolerme la cadera, al principio pensé que podía ser de la caída que había tenido en bici a pesar de que ya había pasado un tiempo. Ese dolor fue aumentando, recuerdo días de verano en los que venía andando de la playa con mi mejor amiga en los que la pierna me mataba de dolores, recuerdo como el dolor llegó hasta tal punto que un día tomando algo no podía estar sentada, ni de pie, me dolía de todos modos. Mi mejor amiga empezó a preocuparse cuando tuvo que empezar a darme masajes, ya que era la única manera de que pudiésemos pasar tiempo juntas ya que no se me aliviaba el dolor. A día de hoy sigo pensando que tengo mucha suerte de tener una amiga que hiciese todo lo posible porque me encontrase mejor. Fui al médico y me dijeron que tenía una tendinitis, radiografías y consultas dijeron que no tenía nada roto, por lo que no le di importancia, me drogaban a paracetamoles y mi dolor se aliviaba durante las 6 horas que era efectivo el medicamento, no era capaz de vivir sin tomarlo. Recuerdo como al empezar las clases habían empezado a dolerme los hombros, el cuello y las piernas, me sentía cansada, muy cansada, no tenía fuerzas para subir las escaleras del instituto, pero yo seguía yendo. Un día en un examen inicial me empecé a marear del cansancio que tenía y tuve que salir al baño, las clases se me hacían eternas debido al dolor. Una compañera de clase y amiga me decía "tía, odio cuando te pones mala, porque te veo muy mal". El Miércoles de esa semana mi madre ya no me dejó ir a clase, estuve dos días en cama sin medicamento, me moría de dolores, de verdad que no le deseo eso a nadie. El viernes me encontraba mejor porque volví a tomar medicación, esa tarde las dos amigas que mencioné antes vinieron a verme, hasta que sobre las ocho de la tarde, se me paralizó la boca y subí al hospital. A la una de la mañana me dieron el resultado de la analítica. Nunca, jamás olvidaré este momento, estaba con mi madre en una sala vacía pensando que tendría el hierro bajo o algo así, pero sinceramente tenía mucho miedo, porque me encontraba muy mal. Vinieron a avisarnos y al intentar ir me dijeron que era mejor que me quedase ahí que tenían que hablar con mi madre. En ese momento mi vida cambió rotundamente, me di cuenta de que tenía algo malo, que tal vez no saldría de eso y sinceramente no sentí miedo, simplemente piensas lo maravillosa que es tu vida y que es imposible que se tuerza, te aferras a creer que no pasa nada e intenta tranquilizarte. El médico me mandó pasar, entré y vi a mi madre llorando, cosa que me partió el corazón, me preguntó como me encontraba a lo que respondí con la boca llena de miedo "Bueno, bien" me dijo que al día siguiente tenía que ingresar en Oviedo para una larga temporada, sin decirme si quiera que me pasaba, pero de verdad os digo que no lo quise ni saber, me bastaba saber que todo iba a cambiar, aunque no pude imaginarme que tanto. A medida que va pasando el tiempo este va siendo un recuerdo cada vez más lejano y poco a poco todo volverá a la normalidad.