Vuelvo a escribiros desde el
hospital, es esa cama en la que me tengo que pasar 24 horribles horas, en
principio venia para tres o cuatro días, y el viernes estaría en casa, pero al
ponerme mala esto se ha alargado unos días, aunque espero poder estar lo más
pronto posible ahí otra vez.Pero me voy a centrar más en estos pasados días de
carnaval, que llevaba planeando desde que ingrese prácticamente, ya que era de
lo que más ganas tenia.Fueron unos carnavales muy diferentes a como me
gustarían claro, aunque no lo parezca tengo muchas limitaciones por culpa de mi
salud, y mi aguante es el mínimo, así que no estuve todo el tiempo que me
hubiera gustado, pero eso si, no os voy a negar que aún así me prestó por la
vida, porque aunque me fuese pronto, lo aproveche al máximo que pude, y el
arreglarme como todos vosotros, prepararme, salir, fue estupendo, mirarme al
espejo y ver que por un día podía salir con toda esa gente a la que tengo
tantas ganas de ver y de volver a tener en clase.Ademas aguante todos los días
sin ponerme mala, porque realmente me la jugaba, no era aconsejable que
saliese, y sobretodo por el frio y la lluvia, pero no me pasó nada, y realmente
alguien con leucemia parece increíble que salga en carnaval como hice yo, pero
estoy orgullosa de habérmela jugado, porque nadie me va a quitar salir en
carnaval, ni siquiera esto.Para mi salir esos días fue estupendo, por nada del
mundo quería perdérmelo, es más, tenia que haber estado ingresada y la doctora
me dejó atrasarlo unos días porque se lo pedí.Fue volver a la normalidad, algo
que tanto ansío, es que de verdad que no os podéis imaginar lo que es veros a
todos aburridos de la rutina cuando podéis hacer todo lo que queráis por salir
de ella, mientras que yo mataría por tener vuestra rutina y no la mía de venir
todas las semanas aquí, a que me pinchen, ingresar, aguantar tratamientos
insufribles que te causan nauseas y vómitos, y que al salir y querer ser uno
más de vosotros no pueda, porque por muy bien que parezca que lo lleve no puedo
ir a sitios cerrados, no puedo ir a un simple bar con gente, no puedo ir a
clase en todo un curso, tengo que madrugar como vosotros todos los días pero en
vez de vestirme e ir a clase, me despiertan y me sacan sangre, vosotros os
cansáis de salir los sábados de bares y discotecas mientras que yo haría lo que
fuera por estar cinco minutos. Por lo demás, lo intento llevar todo lo mejor
posible, claro no me queda de otra, pero aunque vaya mejorando y haga todo lo
que pueda hacer por tener una calidad de vida cuando salgo del hospital,
creerme que hasta dentro de mucho tiempo no voy a poder tener la vida que tenia
antes, así que vivid y aprovechad el tiempo al máximo, porque
al igual que nadie me diría a mi que
aquel 6 de octubre me iba a cambiar la vida, esto no deja de ser algo que le
puede pasar a cualquiera, eso si, todo tiene salida, y aunque psicologicamente
sea lo más duro a lo que cualquiera de nosotros nos podemos enfrentar, no va a
poder conmigo.
Siempre sonriendo aunque no siempre signifique que soy feliz a veces solo significa que soy fuerte.
domingo, 17 de febrero de 2013
viernes, 1 de febrero de 2013
Querida vida, te echaré de menos.
Os voy a contar la historia de todo lo que viví este verano, puedo decir
que fue hasta ahora el mejor de mi vida, a pesar de que al final se truncó
bruscamente. Como bien dije en la entrada anterior, un día empezó a dolerme la
cadera, al principio pensé que podía ser de la caída que había tenido en bici a
pesar de que ya había pasado un tiempo. Ese dolor fue aumentando, recuerdo días
de verano en los que venía andando de la playa con mi mejor amiga en los que la
pierna me mataba de dolores, recuerdo como el dolor llegó hasta tal punto que
un día tomando algo no podía estar sentada, ni de pie, me dolía de todos modos.
Mi mejor amiga empezó a preocuparse cuando tuvo que empezar a darme masajes, ya
que era la única manera de que pudiésemos pasar tiempo juntas ya que no se me
aliviaba el dolor. A día de hoy sigo pensando que tengo mucha suerte de tener
una amiga que hiciese todo lo posible porque me encontrase mejor. Fui al médico
y me dijeron que tenía una tendinitis, radiografías y consultas dijeron que no tenía
nada roto, por lo que no le di importancia, me drogaban a paracetamoles y mi
dolor se aliviaba durante las 6 horas que era efectivo el medicamento, no era
capaz de vivir sin tomarlo. Recuerdo como al empezar las clases habían empezado
a dolerme los hombros, el cuello y las piernas, me sentía cansada, muy cansada,
no tenía fuerzas para subir las escaleras del instituto, pero yo seguía yendo. Un
día en un examen inicial me empecé a marear del cansancio que tenía y tuve que
salir al baño, las clases se me hacían eternas debido al dolor. Una compañera
de clase y amiga me decía "tía, odio cuando te pones mala, porque te veo
muy mal". El Miércoles de esa semana mi madre ya no me dejó ir a clase,
estuve dos días en cama sin medicamento, me moría de dolores, de verdad que no
le deseo eso a nadie. El viernes me encontraba mejor porque volví a tomar medicación,
esa tarde las dos amigas que mencioné antes vinieron a verme, hasta que sobre
las ocho de la tarde, se me paralizó la boca y subí al hospital. A la una de la
mañana me dieron el resultado de la analítica. Nunca, jamás olvidaré este
momento, estaba con mi madre en una sala vacía pensando que tendría el hierro
bajo o algo así, pero sinceramente tenía mucho miedo, porque me encontraba muy
mal. Vinieron a avisarnos y al intentar ir me dijeron que era mejor que me
quedase ahí que tenían que hablar con mi madre. En ese momento mi vida cambió
rotundamente, me di cuenta de que tenía algo malo, que tal vez no saldría de
eso y sinceramente no sentí miedo, simplemente piensas lo maravillosa que es tu
vida y que es imposible que se tuerza, te aferras a creer que no pasa nada e
intenta tranquilizarte. El médico me mandó pasar, entré y vi a mi madre
llorando, cosa que me partió el corazón, me preguntó como me encontraba a lo
que respondí con la boca llena de miedo "Bueno, bien" me dijo que al
día siguiente tenía que ingresar en Oviedo para una larga temporada, sin
decirme si quiera que me pasaba, pero de verdad os digo que no lo quise ni
saber, me bastaba saber que todo iba a cambiar, aunque no pude imaginarme que
tanto. A medida que va pasando el tiempo este va siendo un recuerdo cada vez
más lejano y poco a poco todo volverá a la normalidad.
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