miércoles, 6 de marzo de 2013

Bienvenidos al hospital.


  Nueva etapa, nuevo ciclo, distinto tratamiento, nueva fase…se supone que ya va quedando menos, hoy 6 de marzo de 2013 hace 5 meses que ingresé por primera vez en el hospital de Oviedo, para curarme, desde hace 5 meses he pasado todos y cada uno de mis días luchando contra una enfermedad y aún me quedan otros muchos meses por delante para seguir luchando, y con más ganas aún, porque voy restando tiempo y cada vez va quedando menos, aunque aún no he llegado a la mitad de este duro proceso puedo aseguraros que comparado con todo lo que he pasado se supone que queda lo más fácil. Los comienzos siempre son duros, y cuando cambias de tratamiento al principio siempre puede contigo, estas últimas semanas no he salido casi de casa debido al cansancio de estos tratamientos, al dolor que me producen algunas inyecciones, y sobretodo a la revoltura y malestar  que caracterizan esta nueva etapa, no hay cosa que más odie que sentir náuseas y vomitar, pero aprendes que son cosas que se vuelven cotidianas. Recuerdo la primera vez que vomité debido al tratamiento, me sentí realmente derrotada, el medicamento era más fuerte que yo y las ganas de llorar pudieron conmigo, pero tarde o temprano tuve que comprender  que lo de vomitar iba a ser algo más que normal aunque puedo decir que estoy orgullosa de haber podido resistir siempre de la mejor manera. Aquí sigo, con mucha guerra aún por dar puedo prometéroslo, realmente te cambia la vida, he visto, vivido cosas, que evidentemente no deseo a nadie, pero sin embargo he aprendido tanto, de verdad que he aprendido tantísimo en estos meses que puedo decir que tiene su lado bueno.Es imposible no cambiar como persona tras algo así, y resulta extraño pero el hospital es el lugar con más vida que conozco, os prometo que si vais y escucháis cualquiera de nuestras historias se os encogería el corazón, es increíble como pueden pasar ese tipo de cosas a niños tan pequeños, porque hay niños que no conocen su casa, se han criado ahí, y saben con 4 años más de medicina que todos vosotros juntos, los médicos y el personal son su familia, esos niños no saben lo que es ir a un parque o al colegio como vosotros, pero eso si, nuestras clases os prometo que lo superan todo.Echo muchísimo de menos mi vida de antes, pero no puedo describir con palabras la sonrisa y sensación de satisfacción tras una clase con nosotros, porque podemos estar malitos, podemos estar conectados a maquinas, pero nunca faltara ese sentimiento de ayudar a los demás por muy mal que te encuentres todos nos ayudamos. El otro día estuve aprendiendo los números con uno de los chiquitinos, estuve aprendiendo a hablar con signos con otra pequeñina, y como si no tuvieran bastante con lo mal que lo deben de estar pasando y lo pequeñinos que son ahí los ves, sacándonos una sonrisa y sacando lo mejor de nosotros, porque es imposible no sentir tremenda ternura hacia estos niños que si son unos luchadores, y parecen pequeños pero son lo más grande que veréis en toda la vida.Desde aquí, el lugar más lleno de vida, la planta de oncología infantil del hospital de Oviedo, os mandamos un saludo con nuestra mejor sonrisa y nuestra fuerza característica.
http://www.elcomercio.es/videos/asturias/noticias-de-asturias/2152205217001-cuando-cole-mejor-momento.html

3 comentarios:

  1. Pedazo de publicación!!!!..... que razón tienes, la vida esta en cada uno, en ayudar a los demás, en conseguir una sonrisa, en compartir....
    Gracias por todos estos escritos, y gracias por este blog....
    Mucho animo Andrea !!!!!
    Besos!!!

    ResponderEliminar
  2. Muchísimas gracias una vez más, me alegro muchísimo de que leas un blog es un placer poder compartir mis experiencias y si sirven de ayuda o aunque solo sea como entretenimiento es muy reconfortante.

    ResponderEliminar